Buscando a Leonor Pérez en Santa Cruz de Tenerife

Alejandro Cernuda



El padre nació en Valencia, la madre en Islas Canarias, y nadie fue tan de Cuba, como aquel que nació en Paula. Quien haya sido niño en la mayor isla de las Antillas conoce esta canción y que en el verso se hace referencia a los padres de José Martí.

Y como ya estaba en Santa Cruz de Tenerife, me dispuse a corroborar la parte que venía a propósito. Otro tanto a lo sucedido con la casa de Silvestre de Balboa en Las Palmas, me ocurrió mientras me encontraba buscando a Leonor Pérez en Tenerife. Ya ni el viejo amable que indicaba antes de a mí otras direcciones a un grupo de turistas en la boca del puente General Serrador, en Santa Cruz. ni él supo decirme dónde estaba al Paseo de Borges, sitio del busto a la madre de José Martí.

Como los turistas que van al redil, fui a parar a una de las oficinas de turismo, de las muchas que hay en la isla. Allí dos chicas:

  • ¿Sabe usted dónde está el monumento a Leonor Pérez Cabrera?
  • ¿.?
  • La madre del Héroe Nacional de Cuba, de José Martí. Fue una tinerfeña. Entonces la chica sonrió.
  • ¿Martí?, cómo me gusta su poesía. Visto que no había nombrado lo de poeta, me sentí henchido en mi orgullo de cubano.
  • ¿Conoce usted la poesía de Martí?
  • Yo soy un hombre sincero/ de donde crece la palma/ y antes de morirme quiero/ echar mis versos del alma. Es que aquí también hay palmas, pero ni idea de que la madre había nacido en Santa Cruz. ¿Aquí? ¿Está seguro? ¿No será en cualquier otro pueblo del interior de Tenerife? La otra chica era una polaca no varsoviana. Miró la foto del busto en mi móvil y me dijo que conocía el lugar.
  • Es el Paseo de Borges. Por ahí llevo a mi perro todos los días.
  • También hay una placa, le dije, con alguna información sobre Leonor Pérez. Tal vez es allí donde estuvo su casa.

Pero de ese otro bronce no sabían nada. Aconteció entonces que, frente a ese kiosco de turismo, había crecido un Mac Donald. Entré en el local y en internet mientras un dependiente escoba en mano luchaba contra las palomas.

  • Saben mucho, me dijo. Son capaces de reconocer a los trabajadores de aquí por el uniforme, y cuando no ven a ninguno, suben por las escaleras, a saltos hasta la segunda planta.

La placa dedicada a Leonor Pérez estaba en la calle Puerta Canseco. Fu colocada en 1978, por la Asociación de Amistad Canario Cubana y el monumento en el Paseo de Borges, inaugurado en 2006 por la Asociación Canaria de Cuba. Uno de aquí y otro de allá. Regresé al kiosco de turismo y le di otra oportunidad a la menos polaca de las chicas. Me señaló en un mapa la pequeña calle y volví sobre mis pasos, pues se encuentra muy cerca del puente General Serrador.

Placa a Leonor Pérez

Placa en el lugar donde estuvo la casa natal de Leonor Pérez. Hoy calle Puerta de Canseco

Texto de la placa conmemorativa a Leonor Pérez

ASOCIACIÓN DE AMISTAD CANARIO – CUBANA “JOSÉ MARTÍ”

LEONOR PÉREZ. Tenerife 1828 – La Habana 1907.

Madre tinerfeña del Apóstol de la Independencia cubana José Martí. En el 150 aniversario de su nacimiento en la calle de Puerta de Canseco. Con motivo del homenaje que esta Asociación le rindió en la presente fecha en el teatro Guimerá.

Santa Cruz de Tenerife. 1978.

En vísperas de un largo viaje estoy pensando en Ud.

… Conmigo va siempre en la creciente y necesaria agonía el recuerdo de mi madre.

…La bendición.

José Martí

La encontré y como hay que empezar por el principio, corté a la izquierda, donde la calle moría a doscientos metros y placas y bustos se vislumbraban al final, como si alguna revolución les hubiera acontecido en esa esquina… Malhadado de mí, al llegar allí la calle había cambiado su nombre por el de Ángel Guimerá, gran escritor, pero no era a quien yo andaba buscando. De hecho, hace esquina en ella el teatro Ángel Guimerá, hay una estatua en su honor y ninguna de las placas hacía mención a doña Leonor Péres, sino que a otros envidiables intelectuales.

Caminamos en la otra dirección por la calle Puerta Canseco hasta que su estrechez se vio traicionada al unirse a otra, adivinen, la calle Ángel Guimerá. Al borde de la decepción fue cuando vimos la placa. En el pequeño espacio dejado como un surco sin sembrar entre las dos calles, allí estaba el bronce, pero sin ninguna mención al sitio donde se encontraba la casa.

Nos sentamos a beber un café justo de espaldas a la placa. Ya no nos servía la web, el único remedio andaba cerca: la gente que cruzaba la acera con cara de haber vivido siempre en el barrio. Mi primer intento fue con una señora, que con amabilidad me envió a la oficina de turismo. Media hora más, sin suerte, hasta que noté, en una de las mesas de aquella terraza, a un viejo que bebía su café mientras rellenaba un crucigrama. Obi Wan Kenobi, eres mi última esperanza. Me acerqué, pregunté y terminamos hablando por una media hora.

  • ¿De qué quieres saber? ¿Me preguntas por Ángel Guimerá?
  • No, no. Leonor Pérez, digo mientras le señalo la placa.
  • Ángel Guimerá se hizo famoso en Cataluña, pero aquí no volvió más porque cuando se fue había mar picada, se mareo en el barco y le cogió miedo al mar.
  • Ya, ya, pero quiero saber de Leonor Pérez.
  • ¿.?

Le señalo el bronce. Una señora se acerca a nosotros. Es la esposa del viejo. Él lo sabe todo- dice orgullosa de su marido.

  • El problema es que esto eran dos calles -me dice él-. Entre ellas había una hilera de casas muy estrechas que demolieron. Antes la calle de la Puerta de Canseco se llamaba De la Concepción (calle de la Consolación según otras fuentes). Allí es donde vivió la madre de José Martí.

Él tiene ochenta y ocho años dice la señora- hemos vivido aquí toda la vida. Se baña todos los días con agua helada.

  • Pero la placa no estuvo en ninguna de esas casas continúa el viejo-. No sé, tal vez en alguno de los edificios nuevos. Era la madre de Martí
  • ¿Conoce usted a José Martí?
  • Oh, sí, pero el problema es que no era bien visto acá. Luego sí, pero durante mucho tiempo la gente que luchó contra España no era conocida acá. Hay otro busto de ella, ahora que recuerdo. En el parque García Sanabria. En una calle interior del parque, pero no sé su nombre.
  • Allí está esa otra escultura -dice la vieja.
  • Sí, la tetona el viejo sonríe- me indica por dónde debemos ir y partimos.

Por ironía del destino arquitectónico, la calle donde vivió Leonor Pérez conduce hasta la plaza Weyler. El general Valeriano Weyler, marqués de Tenerife, duque de Rubi, etc., uno de los héroes fundamentales de la historia militar española. Fue capitán general de Canarias en 1893, unos años antes de que se le asignara una tarea semejante en Cuba, donde sustituyó al militar de más honor que hubo en la isla: Arsenio Martínez Campos, y protagonizara, para acabar con la guerra organizada por el hijo de Leonor Pérez Cabrera, los hechos que se conocen hoy como la Reconcentración de Weyler, que acabó, para dar una cifra conservadora, con la quinta parte de la población cubana.

Su plan fue tan claro como ineficaz. Concentrar en las ciudades de occidente a toda la población campesina y el ganado, con la idea de destruir la logística de los mambises. Lo único que destruyó fue la vida de los campesinos, la economía y su imagen de militar de honor que vanamente han tratado de restaurar los historiadores peninsulares. Y es que la palabra genocidio no se borra tan fácil.

Seguimos hasta el parque García Sanabria y justo entramos por el Paseo de Francisco Borges Salas. Encontramos entonces el busto a nuestra Leonor Pérez.

El parque García Sanabria, dedicado a uno de los alcaldes más prominentes que tuvo esta ciudad, es de los más bellos que he visto. En el centro la famosa tetona mencionada por el viejo. La escultura a la Fecundidad, precisamente creada por Francisco Borges Salas. Es el parque un lugar imprescindible, alejado por demás de los sitios de preferencia turística. Luego de más o menos recorrerlo salimos a la calle del Pilar, donde el reloj de flores. Allí una cerveza.

  • ¿Cómo hacen para que siempre tenga flores?
  • Las cambian -me dice el camarero-. En Navidad le ponen flores de Pascua. Pero el segundero ya no sirve. Los chicos lo han roto dos veces.
  • Los chicos, sí. Los niños son como las revoluciones. Todo lo cambian, todo lo rompen, todo lo cagan y terminan llorando.
  • Es que les llama la atención, como se mueve. O se movía.
  • Sí, ya no se mueve.

Árbol Genealógico de la madre de José Martí

Árbol Genealógico José Martí

Árbol Genealógico de Leonor Pérez hasta los bisabuelos de José Martí (Tanto el diagrama anterior, como las notas siguientes están basados en información obtenida del libro de América Cano Castro, Leonor y Mariano. Padres de Martí )

Para reconstruir la genealogía de Leonor Pérez ha sido vital el testamento de Rita María Liberata Cabrera, la madre de Leonor. Sabemos por él que tuvo siete hijos, de los cuales fallecieron dos, uno cuando era niño y el otro con veinte años cumplidos y soltero. Menciona a sus hijas y sus respectivos maridos. En el caso de Leonor, la declara casada con Mariano Martí y Navarro. Sus otras dos hijas Joaquina y Rita, y sus dos varones Valentín y José, ambos militares y por esa época en América.

Antonio Pérez Monzón, abuelo materno de José Martí fue zapatero y posteriormente tambor de artillería desde 1816. Se retiró en 1848 como artillero de la Brigada de La Habana, donde había llegado el 24 de diciembre de 1842. La jubilación es debida a una concesión de la Reina Isabel II y bajo trámites de Leopoldo O’Donnell, Capitán General de la Isla. Le asignan una pensión de 260 reales mensuales.

No están claras las razones por las que Antonio Pérez Monzón decidió apuntarse al Batallón de Artillería de La Habana cuando rondaba los cincuenta años, si es que fue su decisión; y emigrar con su familia a la capital cubana. Pudo haber sido el deseo de progresar, en nada contradictorio con su posición económica más o menos estable en Canarias, luego de tantos años de servicio, o fue quizá la idea de aunar a la familia; pues cabe la posibilidad de que sus hijas Joaquina y Rita, esposas de militares españoles, estuvieran ya para esa época en Cuba.

Al parecer el bisabuelo de José Martí, Diego Cabrera, de quien no tenemos muchos datos, era oriundo de la isla de La Palma. Hay una mención a él y su esposa en el padrón de feligreses de la Concepción (patrona de las islas) donde aparece apuntado con 61 años y Mariana Hernández con 26. Él falleció en 1794.